“Al final de la Edad Media, la lepra desaparece del mundo occidental. En las márgenes de la comunidad, en las puertas de las ciudades, se abren terrenos, como grandes playas, en los cuales ya no acecha la enfermedad, la cual, sin embargo, los ha dejado estériles e inhabitables por mucho tiempo. Durante siglos, estas extensiones pertenecerán a lo inhumano. Del siglo XIV al XVII, van a esperar y a solicitar por medio de extraños encantamientos una nueva encarnación del mal, una mueca distinta del miedo, una magia renovada de purificación y de exclusión”.[1]
Así empieza el libro de Michel Foucault sobre la Historia de la locura en la época clásica, (1964), para posteriormente relatarnos sobre el “sulfitera navis” o el navío de los locos, sobre como encerraban a los locos en un navío, para después dejarlos a la deriva en el mar. En este primer párrafo se centran claramente los problemas de la psiquiatría clásica, no es fortuito que Foucault inicie su texto haciendo referencia a la lepra, una de las enfermedades junto con el cólera, más temidas de la antigüedad, ambas causantes de millares de muertes. Así pues todo signo de locura y demencia es considerado de igual manera como “enfermedad mental”. Entiéndase por enfermedad, según la Real Academia de la Lengua española: 1.Alteración grave de la salud 2. Pasión dañosa o alteración en lo moral y en lo espiritual 3.Anormalidad dañosa en el funcionamiento de una institución, colectividad, etc. Es decir, la locura, al igual que la lepra, es considerada una enfermedad que debe ser curada y erradicada, e incluso prevenirla, ¿acaso se puede prevenir la locura?, pues la locura como tal, es considerada un mal. Esto nos remite a la segunda parte de este primer párrafo citado, donde la locura siempre ha sido una representación de la “encarnación del mal”, asociándolo con la brujería, encantamientos o un mal espiritual. Pues según ciertas creencias, también se enferma del espíritu. Desde la antigüedad, la locura ha sido considerada por algunos, como “posesión demoníaca”, pues cuando el conocimiento científico médico resultaba insuficiente como en el caso de las alucinaciones, se atribuía estos fenómenos a una combinación de factores naturales y sobrenaturales.
“Una parte de enfermos mentales encontró una salida a sus impulsos patológicos en la guerra o manifestaciones religiosas, como cruzadas, peregrinaciones, y movimientos heréticos, Otros eran encerrados en desvanes y sótanos, donde estaban virtualmente prisioneros de sus familiares. Otros simplemente eran abandonados.” (Kaplan, 1975).[2]
Sin duda, toda guerra tiene que ver con la locura, no podría explicarse de otra forma, la violencia es inherente al sujeto, desde que esta inscrito en la ley, pues todo encuentro col la ley deja marcas en lo simbólico, la ley en si es el origen de la violencia.
¿Qué es lo que se busca en una guerra? ¿No es precisamente la eliminación del otro, la eliminación de las diferencias? Purificación y renovación, así es como termina el párrafo citado, esto era lo que se hacia frente a la locura, pero eso quedo atrás, varios siglos han pasado ya de eso, hoy solo queda la exclusión.
Con la modernidad vinieron muchos cambios, en nuestra materia cambió la percepción de cómo se ve a la psicosis, como son tratados y como se posibilita el acceso a este tipo de padecimientos, el avance de la ciencia tomo elementos cada vez mas cognitivos, sin embargo, para la psiquiatría la psicosis sigue siendo llamada enfermedad, tomada así por lo somático, es decir, la locura es del orden del cuerpo. La ciencia propone convertir los síntomas en signos convertir lo subjetivo en objetivo para hacerlo medible y cuantificable.
Si bien las medidas que se tomaban en pacientes infectados de lepra era el aislamiento bajo la idea de contagio, el tratamiento de asilamiento, sigue siendo aplicable a pacientes diagnosticados bajo la noción de enfermedad mental, recluyéndolos en manicomios, hospitales, etc. manteniendo incluso esta idea de contagio.
Así pues la actitud con respecto a la locura sigue siendo de temor a lo distinto, luego entonces lo más viable es aislar o exiliar al sujeto.
La actitud de la sociedad moderna es la de “la simulación”. El tratamiento sigue siendo vía la ingesta de medicamentos, tratando al paciente como un enfermo incapacitado
Si bien decimos, que el neurótico simula enfermedades a fin de atraer lo conmiseración del otro, su fantasma se enferma para atraer el deseo del otro, p. ej. el obsesivo simula salud, y de esta manera al simular salud de preservan algunos placeres secretos, la simulación no es de manera consciente, sino seria perversión, el neurótico simula de manera inconsciente, cuando hablo de simulación, no quiero decir, que la enfermedad no tenga carácter de real. En las psicosis, el psicótico no simula, tratar la locura como enfermedad es extinguir y aislar lo que desenmascara lo que nos enfrenta ante el desenmascaramiento.
La Revolución Industrial trajo consigo notables adelantos científicos y sociales, que llevarían mas tarde a la creación de la ciencia moderna. Aun cuando hombres cultos de toda Europa estuvieran ocupados en una discusión filosófica de la mente humana y sus funciones y de las teorías económicas y sociales, los enfermos mentales continuaban siendo objeto de burla y menosprecio.
Perezosos y locos eran tratados por igual, los perezosos eran segregados de la sociedad, precisamente por su incapacidad de producir, al igual que el loco, pues estos no contribuían al desarrollo social, no producir iba en contra de la tendencia del mundo, así pues, el loco era considerado como aquel que no produce nada.
El psicótico producía en tanto se volvían consumidores de fármacos, de aquellos a los que hay que aislar, a aquellos a los que hay que medicar, dejaban de ser entes improductivos, para ser consumidores de fármacos, esto explicaba el crecimiento de fármacos antipsicóticos, antidepresivos, ansiolíticos, etc. surgido a mediados del siglo pasado. Los sujetos diagnosticados como enfermos mentales, eran medicados con el fin de volver a los sujetos funcionales.
¿Y qué pasa con su psicosis? Los fármacos no cumplen esa función, los fármacos posibilitan la singulación y el funcionamiento social.
La ciencia no escucha al sujeto, el psicótico es sujeto de estudio, prueban medicamentos, pasan a convertirse en un problema, ya lo habían sido antes al no producir, ahora son sospechosos por infuncionales y fundamentalmente se consideran un peligro para la estabilidad de lo social y se les abandona como sujetos
Si la responsabilidad esta en un primer plano, el psicótico renuncia a la responsabilidad y no asume la responsabilidad de sus actos, entonces si no tiene control de si, tampoco procura su entrono propio
En este momento surge un elemento que si bien ya estaba presente, ahora tomaba nuevos matices, el sentimiento de fracaso. Mas allá de su supuesta enfermedad mental el sujeto buscaba sumarse incorporarse a la vida social.
[1] Foucault, M. “Historia de la locura en la época clásica 1” Fondo de Cultura Económica.
[2] Kaplan, H. “Compendio de Psiquiatría”, Salvat Editores, España, 1984
sábado, 12 de mayo de 2007
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