sábado, 12 de mayo de 2007

El fenómeno psicótico, su mecanismo y otros albores

Hoy tenía intenciones de penetrar la esencia de la locura, y pensé que era una locura.
Lacan, J. (1956)
[1]

El seminario impartido por el psicoanalista Jacques Lacan (1901-1981), en el Hospital de Saint – Anne, que se consagró del 16 de noviembre de 1955 al 4 de julio de 1956 fue dedicado a la cuestión de las psicosis.

Si bien no es la primera vez que Lacan abordaba la cuestión de las psicosis, ni mucho menos la última, ya que a lo largo de su obra se centrará en esta cuestión, este seminario es de gran valor pues introduce diferentes premisas, que sostendrán el resto de su obra.

A saber, en primer lugar el concepto de forclusión (Verwerfung), traducido caóticamente por López-Ballesteros como repudiación y por Strachey como desestimación.

Si bien Freud se refería a Verwerfung a una cuestión propia del derecho procesal, el juicio adverso de un tribunal (“condena”). Sin embargo el término condena en castellano tiene muchas otras implicaciones.

Aquí me detendré un momento; condena, según la Real Academia de La Lengua Española es: 1. Pena impuesta por un juez o tribunal: ejem. cumple condena por homicidio;fue liberado tras cunplir la mitad de su condena 2. Desaprobación de una conducta, acción o una doctrina que se considera inmoral o censurable: ejem. se han recibido numerosos comunicados de condena y dolor por la matanza. Es decir, es el castigo, o la pena, que se impone a quien comete un delito, a quien transgrede la ley. La forclusión, en psicoanálisis, implica que algo del orden de la ley simbólica falta, entonces ¿puede el psicótico transgredir la ley? Al igual que las psicosis, no podemos hablar de la exclusividad de una sola ley, complicará más las cosas el no hacerlo, así que hablaremos de una ley subjetiva y una ley social.

Retomando el concepto sobre la Verwerfung Freud (1914) hace referencia a que en una primera infancia el infante es movido por la angustia de castración, y afirma: “Una represión {Verdrängung} es algo diverso de una desestimación {Verwerfung}”[2]. Por tanto, hay un esclarecimiento que es rechazado (abweisen) y que es este rechazo el que introduce la represión. Donde rechazo debe entenderse como un “no a lugar”.

La Verwerfung es en este sentido análogo a la represión. Lacan (1956) adoptará definitivamente el término de Forclusión[3], refiriéndose a:

1) En derecho: Vencimiento de una facultad o derecho no ejercido en los plazos prescritos.
2) Figurativamente: Exclusión forzada, imposibilidad de entrar, de participar.
3) Psicoanálisis: Mecanismo que está en el origen de los estados psicóticos.

Puede ocurrir que un sujeto rehúse el acceso, a su mundo simbólico, de algo que sin embargo experimentó, y que en esa oportunidad no es ni más ni menos la amenaza de castración.

Lacan (1956) explica en las siguientes líneas, esta distinción entre el neurótico y el psicótico.

“La relación que Freud establece entre este fenómeno y ese muy especial no saber nada de la cosa, ni siquiera en el sentido de lo reprimido, expresado en su texto se traduce así: lo que es rehusado[4] en el orden simbólico vuelve a surgir en lo real. Hay una estrecha relación entre, por un lado, la denegación y la reaparición en el orden puramente intelectual de lo que no está integrado por el sujeto; y por otro lado, la Verwerfung y la alucinación, vale decir la reaparición en lo real de lo rehusado por el sujeto. Hay ahí una gama, un abanico de relaciones.[5]

Lo que esta en juego en la relación entre el fenómeno alucinatorio y la Vewerfung, es lo que Lacan llama la historia del sujeto en lo simbólico, ya que toda historia es por definición simbólica. Sin embargo no es lo mismo los contenidos simbólicos que se reprimen en la neurosis que en la psicosis,

A esto se le aúnan las siguientes premisas:
a) Para ser loco, es necesaria alguna predisposición, si no alguna condición, pues no se vuelve loco quien quiere.

b) La psicosis son Trastornos del Orden del Lenguaje

Psicosis no es demencia. Las psicosis son, a lo que siempre se les llamo las locuras. Como bien dice Lacan[6], pues ya en 1932, ya había escrito su tesis titulada, De la psicosis paranoica en su relación con la personalidad. En donde, hace referencia a la psicosis, como una Función Creadora, y dejando claro que no es una cuestión orgánica, ni una enfermedad degenerativa, descartado a la vez la noción de Automatismo Mental propuesta por Clérambault.

La afirmación de Lacan “El gran secreto del psicoanálisis es que no hay psicogénesis”,[7] implica también que la experiencia freudiana no es para nada pre-conceptual.

Lo que nos lleva a la siguiente cuestión, si bien afirmamos que las psicosis son un trastorno del orden del lenguaje, no evocamos ninguna cuestión psicologizante, sino que traduciendo a Freud, decimos: el inconsciente es un lenguaje. Que esté articulado o no, implica empero que este reconocido. Esto instaura la practica de otro lenguaje, que Lacan (1971) llamará lalengua.

“Lalengua” completa la serie palabra, lenguaje, lengua en el “parlêtre”. Pone en entredicho el “el” de “el lenguaje”. Hay algo en el lenguaje demasiado general, demasiado lógico”.[8]. Lacan (1971) explica “Yo no dije el inconsciente está estructurado como lalengua, sino que está estructurado como un lenguaje”. Es decir, en el campo de lalengua, la operación de la palabra no existe.

Si es que alguien puede hablar una lengua que ignora por completo, diremos que el sujeto psicótico ignora la lengua que habla. Es decir, hay cosa. Y esta cosa (Das Ding) contempla dificultades especificas en el orden del lenguaje. Freud, en 1915 en su artículo sobre el inconsciente estaba por dejar pasar de largo, pero lo contempló en el último de sus apéndices, el Apéndice C. Palabra y Cosa. Donde reconoce que la palabra es una representación compleja, que consta de imágenes que hemos consignado, que asocian elementos de origen visual acústicos y kinestésicos. En tanto cosa (Ding) no contiene ninguna de estas representaciones.
Imagen 1[9]

Lacan por otra parte, retomara lo hablado por Saussure[10], sobre signo, significado y significante.

Imagen 2
Lo que el signo lingüístico une no es una cosa y un nombre, sino un concepto y una imagen acústica1. La imagen acústica no es el sonido material, cosa puramente física, sino su huella psíquica, la representación que de él nos da el testimonio de nuestros sentidos; esa imagen es sensorial, y si llegamos a llamarla «material» es solamente en este sentido y por oposición al otro término de la asociación, el concepto, generalmente más abstracto.[11]

En la psicosis, el trastorno del orden del lenguaje, consiste en que hay cosa (Ding), es decir la simbolización no siempre es bien lograda, o en el peor de los casos nula. La cosa (Ding) primero tendrá que ser símbolo, para después ser palabra, y es hasta que hay palabra, que podrá ser simbolizada.

Es por esto que se dice que en las psicosis existe la imposibilidad de hacer metáfora, el ejemplo clásico de esto es: “Te voy a comer a besos”. En la neurosis esta frase posee cierto romanticismo, en las psicosis, habrá que mantener cierta distancia, por que si esto accede a lo real, accederá vía el pasaje al acto.

Si bien podemos admitir que detrás del proceso de verbalización, hay una Bejahung (afirmación) primordial, una admisión en el sentido de lo simbólico. Puede ocurrir que un sujeto rehuse el acceso, a su mundo simbólico de algo que sin embargo experimentó, y que en esta oportunidad no es ni más ni menos, lo que mencionado anteriormente, la amenaza de castración.

“La relación que Freud establece entre este fenómeno y ese muy especial no saber nada de la cosa, ni siquiera en el sentido de lo reprimido., expresado en su texto, se traduce así: lo que es rehusado en el orden de lo simbólico vuelve a surgir en lo real”.[12]

Esto rehusado por el sujeto, reaparece, pese a la Verwerfung, en lo real del sujeto vía la alucinación, u otra formación del inconsciente, pero la alucinación y el pasaje al acto, son las propias de las psicosis.

Sin embargo, habrá que distinguir entre psicosis paranoicas y psicosis pasionales, como señala Lacan (1956), haciendo referencia al trabajo realizado por Clérambault (1920) sobre su trabajo “Delirio de persecución y erotomanía”.

Si bien no se puede hacer una clínica de “caso por caso”, lo que Lacan señala es abordar el problema de la paranoia, implica una gran dificultad, pues no se puede hablar de la psicosis, sino de las psicosis, en tanto que el sistema delirante varia, a nivel de composición, motivación y tematización, y situarla en el plano del la comprensión es un error; he aquí el fenómeno elemental, e irreducible: La Interpretación.

La locura no es razonable, pues un delirio, no puede ser articulado, menos aun comprendido, justamente esa no es la intención.

Cuando un paciente nos dice: ¡usted sabe lo que quiero decir! Ciertamente ¡NO! El fenómeno del delirio esta cerrado a toda composición dialéctica. En la psicología la interpretación se articula en relación al yo, en el psicoanálisis el yo es relativo.

Debido a que en el fenómeno de la psicosis paranoica esta cerrado a toda composición dialéctica el carácter central en la paranoia de la alucinación verbal deberá centrarse en la pregunta ¿quién habla?. Pues bien, nos habla de algo que le habló. Es decir el sujeto paranoico comprendió algo, lo formula en forma de palabra, y le habla, en lo que Schreber denominaría la Lengua Fundamental.

Esta lengua del psicótico es de un carácter distinto al de la neurosis, con un carácter que posee una nueva lógica, por lo que será frecuente la producción de neologismos.

Para entender el papel del neologismo en el fenómeno psicótico, habrá que volver a la cuestión de la lingüística, el significante debe tomarse en el sentido del material del lenguaje, la trampa es que las cosas no son el significado. El sistema de lenguaje va dirigido a un punto de realidad, la realidad toda está cubierta por el conjunto de la red del lenguaje. En el neologismo hay una discordancia en el lenguaje a nivel del significante y significación, pues no nos remite a nada.

Los psicóticos hablan, eso queda claro, y hablan el mismo lenguaje, de eso no hay duda, pero la relación de significación a significación y el ordenamiento de su discurso, es lo que permite distinguir que se trata de un delirio.

Es por ello que el fenómeno del delirio en la psicosis se centra en el lenguaje, en la palabra y en sus descomposiciones, por lo que la alucinación verbal es fundamental en este fenómeno. Lacan (1958), escribe sobre las alucinaciones verbales, “es un error considerarlas como auditivas por su naturaleza, cuando es concebible en ultima instancia que no le sea en ningun grado”.[13]

Es su inconsciente lo que habla, y habla más allá del sujeto, incluso el sujeto desconoce lo que habla, y dice más de lo que supone, pues bien entonces, lo habrá que analizar, será la estructura del delirio paranoico.

El delirio también es propio en la neurosis, pues como dice Freud hay distintas formas de negar, por lo tanto, distintos tipos de delirio, Freud reconoce cuatro[14]: Delirio de Persecución, Delirio Erotomaníaco, Delirio de Celos y el Delirio de Grandeza.


Delirio de Persecución
"Yo no lo amo-pues yo lo odio

"El me odia" (me persigue)

Delirio Erotomaníaco
"Yo no lo amo-pues yo la amo"

"Yo noto que ella me ama"

Delirio de Celos

"No yo amo al varón"

"Es ella quien lo ama"

Delirio de Grandeza
"Yo no amo en absoluto

...y no amo a nadie"

Lo que Lacan propone, es investigar las relaciones con el Otro en los delirios, distinguiendo el sujeto, el que habla y el otro (imaginario) en el que no hay palabra.

Claro Dios no engaña, Dios es honesto, dice Einstein, si creemos que nos ha engañado, es porque nos hemos equivocado. Pensar que el fenómeno de las psicosis es un asunto meramente una cuestión del lenguaje resulta engañoso, hay mas factores que rodean a este, a decir otro de gran importancia es, la significación del delirio.

El psicótico sistematiza su delirio para comunicárnoslo. Si bien un neurótico puede tener un delirio paranoico, y sentirse perseguido, por ejemplo, pero el psicótico sabe por que lo persiguen, pues posee una creencia delirante.

Los psicólogos toman la verdad del loco como falsa, no se trata de dar estatutos de cierto o falso, pues ni siquiera el loco cree lo que esta alucinando, es decir no es cuestión de creencias. Lo que esta en juego no es la realidad, el delirio del psicótico es una certeza, y ante tal certeza, en la experiencia clínica, lo que se establece en el orden de la transferencia es de otro orden, si bien el neurótico establece una transferencia con su analista, esta centrada en lo que Lacan denomino Principio de Amor Objetal, pues si bien se puede hablar de psicosis de transferencia, en la psicosis este amor no va dirigido hacia el analista, pues el psicótico lo que ama es a su delirio. En tanto que en el psicótico, cuando hablamos de narcisismo no hay elección de objeto, sino mas bien, sus pulsiones sexuales se encuentran en una actividad autoerótica, donde para ganar un objeto de amor se toma primero a sí mismo, a su cuerpo propio, antes de pasar de este a la elección de objeto en una persona ajena. La cuestión en las psicosis, es que el psicótico esta tomado por su delirio.

[1] Lacan, J. (1984). El seminario de Jacques Lacan; Libro 3; Las psicosis 1955-1956. Texto establecido por Jacques-Alain Miller; tr. Juan Luis Delmant-Mauri. Buenos Aires, Paidós. Pág. 129
[2] Freud, S. De la historia de una neurosis infantil (1918 [1914]). Obras Completas Tomo XVII. Amorrortu, Argentina. Pág. 74.
[3] Ibid. 456, 457.
[4] Def. Rehusar: No aceptar, o no querer aceptar algo. Pareciera que esta implícito algo en el orden de la volición, Lacan discutirá seriamente la cuestión de la volición, pensamiento y acción, y dirá que no se deberá partir de ellos como nociones establecidas.
[5] Ibid. 23
[6] Ibid. 13
[7] Ibid. 17
[8] Lacan 1975 Conferencia en Ginebra sobre el sintoma
[9] Freud, S. (1915). Lo inconsciente. Obras Completas Tomo 14. Amorrotu, Argentina. Pag 212
[10] (1857 – 1913) Lingüista suizo, que impartió sus Cursos de Lingüística General de 1906 a 1911.
[11] Saussure, F. (1945). Curso de Lingüística General. Trad. Amado Alonso. Editorial Losada, Argentina.
[12] Ibid. 25
[13] Lacan, J. De toda cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis. (1958). En Escritos 2. Ed. Siglo XXI, México. Pág. 514.
[14] Lacan señala tres en el seminario de las psicosis Pág. 64, Freud reconoce cuatro en el texto Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente. En Obras Completas, Standard Edition, Tomo XII, Amorrortu, Argentina, Pág. 60.

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