Hasta este punto hemos expuesto algunas consideraciones sobre el fenómeno psicótico y su mecanismo desde una perspectiva lacaniana. Ahora bien, la tesis Acerca del mecanismo paranoico, fue expuesta por Freud en el historial clínico sobre el Presidente Schreber, Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides descrito autobiográficamente) (1911 [1910]). Este trabajo es uno de los pocos donde Freud aborda la cuestión de la paranoia.
Este historial clínico, mejor conocido como el caso del Presidente Schreber fue redactado en el verano de 1910 en Italia. Dicho historial no es propiamente el análisis de un paciente de Freud, es el análisis de la autobiografía del enfermo publicadas en 1903 Memorias de un enfermo de nervios[1], siendo estas, el único material con el que contó Freud, y que como según le cuenta a Jung en una carta, “no leyó ni la mitad del libro”.[2]
Dichas Memorias es la autobiografía del Senatspräsident del Superior Tribunal de Dresde, Daniel Paul Schreber, quien recae por segunda vez tras la asignación de dicho cargo, a lo que el refiere “He estado dos veces enfermo de los nervios, ambas a consecuencia de un exceso de esfuerzo mental”. Ambas, tienen que ver con la asignación de un cargo superior, la primera en la cámara baja del parlamento de Reichstag en 1884 a sus 42 años, y la segunda como Senatsprätsident, en 1893 a sus 51 años de edad. En la primera enfermedad es internado durante 9 meses, 2 meses en el asilo de Sonnenstein bajo la dirección del Doctor G. Weber, y los 7 subsiguientes en la Clínica Psiquiátrica de Leipzig, bajo la dirección del profesor Fleching,
En 1893, siendo claramente un hombre de demostrada competencia, ascendió a la corte suprema de Sajonia, de la que fue presidente. Pero comenzó a quejarse de insomnio, intento suicidarse, y a fines de noviembre ingreso de nuevo en la clínica de Leipzig donde había sido paciente unos 9 años antes, Era esta la segunda y más tenaz enfermedad mental (que se prolongo hasta 1902) la que describió con detalles gráficos en un voluminoso memorando, las Memorias de un enfermo de nervios, publicado al año siguiente.
Después de su primera enfermedad convivió con su esposa durante ocho años, turbado por la repetida frustración de tener hijos, Sabine, esposa de Schreber sufrió de 6 abortos y tiempo después durante el ingreso de su marido, ésta acoge a una niña de 13 años, Fridoline, con quien Schreber conviviría hasta después de abandonar la Clínica de Leipzig.
Schreber comienza sus memorias diciendo “Podría ser valioso para la ciencia y para el conocimiento de verdades religiosas, posibilitar sobre mi cuerpo y mis vicisitudes personales, por parte de personas especializadas”. Empezó a escribirlas en septiembre 1900 y no pensó en publicarlas hasta que ya había avanzado.
Si bien Schreber no era padre, cae enfermo justamente cuando, se le es llamado para desempeñar cargos que justamente tienen que ver con desempeñar una función paterna, una función de ley, como ser el Senatspräsident del Superior Tribunal, tampoco es fortuito de que sea un juez que pierde el juicio, sin necesidad de un tercero, es decir pierde su relación simbólica con el otro.
Es decir, la Función del Jurista es representar la ley e interpelarla, su enfermedad, le impediría desempeñar dicha función, su delirio llevaría la representación de la ley a otro nivel.
Como ya se había dicho anteriormente el motivo de su ingreso a la clínica la segunda ocasión fue por insomnio e intentos de suicidio. Algunas veces sonó que su anterior enfermedad nerviosa regresaba, en una ocasión en un estado entre el dormir y la vigilia tuvo la representación de “lo hermosísimo que es sin duda ser una mujer sometida al acoplamiento”.
Tras esto, devino el insomnio, y con ello empezó su delirio, al comienzo experimentando las mas severas ideas hipocondríacas, se quejaba de padecer reblandecimiento del cerebro, empezó a presentar gran susceptibilidad a la luz y a los ruidos, y se empezaron a acumular espejismos visuales y auditivos, tras esto se sentía morir, e intentó ahogarse en la bañera.
Después de su intento de suicidio, las ideas tomaron un carácter mítico, y religioso, mantenía un trato directo con Dios, aunque Schreber no era un hombre de fe, ni siquiera creía en Dios.
Tras existir un gran afecto por su medico el Doctor Flechsing, se convirtió en un odio, empezó a ver en el a un perseguidor, que solo quería perjudicarlo, lo llamaba “almicida” (“asesino de almas”) tal vez seria este su primer neologismo. Sin embargo, en los informes médicos, reportaban que pese a la agudeza de su psicosis, y de su destacado cuadro paranoico, un observador no advertido, no encontraría nada de esto. Schreber se considera llamado a redimir el mundo y devolverle su bienaventuranza perdida, pero cree que sólo lo conseguirá luego de ser mudado de hombre en mujer. E incluso oye la voz de Dios que le llama: “Señorita Schreber.
El abuelo Johann Gotthilf Daniel Schreber y su padre Daniel Gottlob Moritz Schreber (1808-1861) se había hecho célebre por sus teorías educativas de una extrema rigidez, basadas en el higienismo, la gimnasia y la ortopedia. En sus manuales, muy difundidos en Alemania, proponía corregir los defectos de la naturaleza y remediar la decadencia de las sociedades creando un hombre nuevo: un espíritu puro en un cuerpo sano. Celoso partidario de una renovación del alma alemana, fue también el promotor de los barrios obreros con jardines; en tal carácter sería respaldado por la socialdemocracia, y más tarde recuperado por el nacionalsocialismo. En 1861, tres años después de que una escalera lo golpeó en la cabeza, murió de una úlcera perforada. Notan falta algo “Gott”, que en alemán significa Dios. Daniel Paul era un hombre sin Dios.
Homosexualidad y Transexualismo.
Así mismo era un hijo de dios, Schreber era un fanático de su padre. Del Campo (1999)[3] se plantea de una manera muy interesante la cuestión ¿Por qué Freud avanzó por la homosexualidad y no por el incesto? Schreber explica detalladamente, como es el objeto exclusivo del milagro divino de mudar en mujer, y no es que el quiera mudarse en mujer, sino es un “tener que ser” pues es el orden del universo, estos milagros se dan a través del “desgajamiento de rayos” que pone como todo delirio, el delirio tiene su propia lógica, este no es la excepción tiene su propio métodos, no descuida detalles, así mismo el delirio abarca distintos temas a la vez, haciéndolo complejo, y a la vez lleno de elemento, que pueden o no distraernos. Si lo tomamos por elementos brindan una perspectiva diferente de si se toma todos juntos como un todo, además, hay que tener en cuenta que como se señalo en un inicio Freud sólo contó con las memorias de Schreber, desconociendo gran parte de su historia familia, la cual es importante tomar en cuenta, pues los significantes de este delirio solo tienen sentido a través de ella. Así mismo considerar la época en que este fenómeno se suscita, retomaremos esto mas adelante.
En un principio estuvo Dios, en la tierra sin hombres, siglos después, la religión judeocristiana nos relata el mito de la sagrada familia, donde una mujer quedaría encinta, por obra y gracia del espíritu santo, bueno tal vez también haya sido por adjunción de nervios, en fin Schreber esta llamado a redimir el mundo, a procrear el hijo de Dios (Padre), como no puede tener relaciones sexuales con Dios su procreación tiene que ser por otra vía, que será justificada mediante un milagro divino (“los rayos”), sin embargo queda el problema del cuerpo, la unica forma en que el pueda fecundar los hombres nuevos de Dios, será a través de “nervios femeninos”, que transformaran su cuerpo, pues afirma que su enfermedad ha destruido gran parte de sus órganos, que le han sido reestablecidos, y mientras siga siendo varón será inmortal. Solo siendo mujer, podrá morir de muerte natural, y conseguir la bienaventuranza como los demás seres humanos. Léase como bienaventurado, aquel que goza de Dios. Schreber deseaba gozar de su padre. Inicialmente el profesor Flechsing hacia el papel de perseguidor, antes de que Dios ocupara ese lugar, pero no era por una cuestión homosexual, sino por que había una identificación paterna.
[1] Schreber, D.P., (2003) Memorias de un enfermo de nervios. Editorial Sexto Piso, México.
[2] Correspondencia Freud – Jung carta del 1 de octubre de 1910.
[3] Del Campo, Emiliano. Freud con Schreber. Revista Acheronta No 10 Diciembre 1999.
sábado, 12 de mayo de 2007
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